viernes, 23 de abril de 2010

Camino al paraíso

Envuelta en aquel vestido blanco, camino ida y sin destino. El pavimento está lleno de charcos que humedecen mis pies de manera tenue. Con la piel liberada, puedo sentir cada caricia del viento en mi rostro. ¿Hacia dónde me dirijo? No puedo emitir respuesta, tan sólo me siento bien, demasiado bien aunque sea contrastante.

Teniendo como fondo el cielo gris propio de un invierno, no puedo evitar las ganas de volar. Pero no tengo alas, entonces sólo me queda seguir caminando. No tengo la menor idea de donde me encuentro. Sin embargo, no contengo temor alguno, sólo siento absoluta libertad.

Siguiendo el sendero sin fin, una gota traviesa está osando mi paz en ausencia de miedo. Está empezando a llover. No tengo con que cubrirme, de modo que me estoy empapando. Aquellas gotas que van cayendo son para mí como masajes en mi cuerpo. Esto es hermoso, es mágico.

De repente, la lluvia se ha detenido y el viento se vuelve agresivo. Mi cuerpo tiembla por el frío, empiezo a sentir desesperación. ¿Qué debo hacer? El miedo se está apoderando de mí. Tengo ganas irresistibles de gritar.

En este instante puedo divisar una luz lejana. Empiezo a correr para protegerme de este ambiente. Mis piernas se mueven con una rapidez indescriptible pero no logro alcanzar aquella luz. Lágrimas empiezan a rodar en mis mejillas. Estoy atrapada pero la luz está intermitente, es mi única salida.

Vuelvo a tomar impulso pero mis piernas me pesan. Quiero hacer un último esfuerzo. Pero siento que me han tomado del brazo, me estoy desvaneciendo, ya no puedo ver bien este paraíso, mis ojos se están cerrando.

“Doctor la recuperamos, ha recobrado el latido cardíaco”, tan solo fue lo que llegué a escuchar, recordando así la situación terminal en la que me encontraba: neoplásica en una unidad de cuidados intensivos.  Desde entonces siempre suelo pensar si aquella experiencia vivida, ¿Acaso fue en sueño? ¿O fue el camino hacia algún lugar póstumo? Preguntas sin respuesta aún, pero que muy pronto podré resolver, aunque eso signifique no poder revelar aquel camino al paraíso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario