domingo, 18 de diciembre de 2011

Aires de Natividad

Un día tranquilo después del trabajo. Es inevitable merodear las calles y darse cuenta que, el espíritu navideño desborda por todos lados. Sin tener en cuenta la gran “venta” que supone esta época del año, es casi imposible no contagiarse con este ambiente. Escuchar el Concierto de Navidad de Andrea Bocelli, es lo mejor para endulzar estos días próximos a la navidad. Aquellas melodías me elevan hacia un estado de relajación propicio para tomar estas fechas.

Esta semana es realmente calurosa, la oposición total a los clichés de Navidad: Nieve, Papa Noel, Pavo y Chocolate caliente. Pero talvez sin estos detalles, la mayoría diría que esta celebración no es la misma.

El infaltable regalo. Dolor de cabeza para el que lo entrega, alegría total para el que lo recibe. Largas filas en las cajas de las tiendas y en la juguetería del supermercado (¿a quién se le ocurre comprar las viandas de la semana junto con los regalos navideños?).

Aunque todo esto se me olvida cuando veo la sonrisa de los pequeños de la casa, invaluable como la inocencia e ilusión que ellos tienen en estas fechas. Ahora descanso tranquila, escuchando el “Ave María” de Bocelli. Meditando sobre la verdadera importancia de estos días, y de lo que vendrá.

Boa noite!

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Esta guerra se vuelve divertida?

Sentí que no quería ver tu rostro más. Sentí que tu presencia me incomodaba pero mi sensatez e hidalguía genética se imponían ante todo. Sin embargo, has realizado un movimiento inesperado, sorprendente e interesante. Este juego yo no lo quería jugar, ahora he cambiado de opinión y lo jugaré hasta ganar. Como todo campo de batalla, tenemos que plantear estrategias acertadas. Pero la tuya, no tiene pies ni cabeza, no mides consecuencias. Quién sabe lo que esté rodeando tu cabeza o las influencias que estés recibiendo, no tema enemigo que la respuesta a su ataque lo afectará más de lo esperado.

Declararme la guerra cobardemente fue un golpe bajo, pero aquella actitud es previsible, monótona y inclusiva en los individuos como tú. Quise conciliar como buena diligente, pero el acuerdo de paz no tiene camino para llegar. Entonces guerra declarada, guerra puesta.

Haré esta batalla divertida, no lo dude. Le demostraré que puedo más que usted y que hubiera deseado tenerme de amiga o por lo menos conocida, en vez que enemiga declarada. Es libre de aliarse con tropas enemigas si eso significa fortalecer su artillería. Ganar fácil, no es divertido, no señor.

Mi escuadrón también está listo y es tan explosivo o más dañino que el propio capitán. Es irónico pensar, que aquel interés perdido volvió por lo insano. Esta guerrilla es interesante, intrigante y deliciosa. Hace tanto que no me declaraban la guerra así, mi artillera tuvo demasiado descanso, ya necesitaba algo de acción. Tenga cuidado por donde pisa adversario, que mi alrededor esta lleno de minas, sorpresivas que usted nunca se imaginaría siquiera que existían.

Despertó usted, aquella rivalidad insana, inoportuna y alteradora, que se supone que buscaba todo lo contrario. No se desea al enemigo señor, decídase de una vez, el cronometro está corriendo.

lunes, 15 de agosto de 2011

Al parecer todo nuevo


Nuevas rutinas. Nuevas direcciones. Nuevas posibilidades. Aunque el panorama no ha  cambiado drásticamente, siento diferencias notables si lo comparo con el trimestre anterior. Las dosis de adrenalina han aumentado, al igual que la intolerancia a lo que antes podía tolerar. En una etapa diferente de mi vida, con las limitaciones de siempre, puedo decir que después de la inestabilidad ligera que amenazaba atormentar mi tranquilidad inaparente, he tomado las totales riendas del vehículo hacia un camino incierto, debo decirlo, pero siguiendo el ritmo de lo seguro y de lo estable.si-necesitas-un-cambio

Llegó el tiempo para mí, y sólo para mí. No pretendo ser cruel de ninguna forma pero, no tengo tiempo para algo más. Adoro desempeñar mi rol en la sociedad, sin tapujos ni discrepancias. Busco paz después de la tormenta, como cualquier mortal lo haría, en una hazaña más humana que cualquier otra.

En estos momentos mis energías están totalmente programadas en las acciones que me benefician sólo a mí. No pienso caer en las marañas de ilusiones pasajeras, ambientes sensibilizados al extremo y mucho menos a cursilerías fuera de lugar, ya que desencadenan de manera simple en mi total antipatía y desgano.

Ahora sólo quiero disfrutar lo que en años no disfruté, no por coacción de terceros, sino por la presencia de un ser que me cegaba, a lo mejor sin intención, y que al irse, alumbró aquella visión que se encontraba cubierta y que no me permitía observar y elegir lo que mi esencia por naturaleza merece.

Sólo las personas que me aman pueden soportar los vaivenes de mi vida inestable de nacimiento. Y cada día debo agradecer a la supremacía de lo divino, la presencia de aquellos que veneran y toleran esas arremetidas sin nada de molestia y con mucho más gusto de lo esperado. A ellos mis sentimientos más puros de lealtad y de cariño.

Y como dice mi mentor, siempre debes preguntar: “¿Estás dispuesto a hacerlo?” quién te diga sí, pero de la boca para afuera, es decir, con hechos concretos y pruebas infalibles, aquellos son los merecedores de tu cariño incondicional. Y es inevitable sonreír porque, a las personas más importantes de mi vida, no les fue necesaria esta pregunta. Por eso aunque mi vida revolucione inesperadamente, sé que allí estarán.

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A ti, “father” adoptivo, no sabes cuanto te adoro, cuanto te admiro. Sin tí, mi vida se hubiera derrumbado en el momento en que cambió por completo. Felicidades! Gracias por seguir siempre conmigo.

domingo, 17 de abril de 2011

Antojos de un arribo

Bajé del avión e inmediatamente se me antojó un trago, olvidándome de forma veloz del vino tomado a bordo minutos atrás. Regresando a mi ciudad después de actividades laborales, no existe nada más placentero que respirar la brisa marina desde el malecón cerca a mi casa o desde aquel restaurante favorito.

Con maletas a cuestas, llegué a “La Rosa”, sin reservación y buscando la mejor vista. Amables ellos, en gracia de toda una vida de consumo (digo la mía, porque desde que tengo uso de razón he ido a “La Rosa”), pude obtener la mesa deseada.

Con una copa de pisco sour (el mejor de Lima, debo decir o al menos para mí), contemplé la vista del mar que tanto extrañe. “¡Oh, donde trabajo no hay mar!”, pensé suspirando y tiritando por el vientillo frío que emanan las aguas, propio de la noche limeña. Beber sola no es un pecado, pero pensar en una copa de whisky es peligroso. Saldé cuentas entonces y retomé el camino a mi hogar.

Tuve la arriesgada idea de ir caminando hacia casa, (total, “La Rosa” no queda tan lejos), pero mis talones discreparon conmigo en el acto. Cogí un taxi y arribé a casa. Entré y todo estaba igual, silencioso y solitario. Todo se encontraba en su sitio, (Carmen, la mucama, no había movido nada), metódico como fue dejado. Soltando mis maletas, ansiosa busqué a mi bebe. Pequeñas patitas resonaban, la había encontrado. Mi princesa fiel, parecía estar bien.

Luego del baño relajante y la indecisión entre vino tinto o café, se me antojó un cigarrillo. Estaba sola en casa, ir al supermercado ameritaba trasladarse en auto. Si fumaba, tenía que ser Nano Kent, otro no. Como no iba a arriesgar mi vida manejando yo, (es una de las pocas cosas que no son para mí), el deseo tuvo que ser suprimido.

Al final decidí tomar una taza de té, porque ya había consumido alcohol por hoy, y si tomaba café, no sería eximagepreso sino latte, situación que regresaba al dilema del cigarrillo. Era tarde ya, todo el mundo (que no se va de “weekend”) debería estar durmiendo. Sin embargo parecía que esta noche, el insomnio me acompañaría, como lo había hecho días atrás. 

Buscando el lado positivo de esta anormalidad, encendí el ordenador y puse música de Bach. Con el teléfono móvil al lado, quise hacer muchas llamadas, pero no era la hora apropiada. “Lo siento gitanita, no cargues a nadie tu insomnio”, pensé. Esperando a que el té, Bach (y el tranquilizante que tomé) realicen su efecto, esto es todo por hoy.

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viernes, 4 de febrero de 2011

Definitivamente todo pasa

Siendo acariciada por esta brisa marina de noche en el malecón de siempre, se me antoja escribir. De como análogamente me comparo con la calma de las olas y el ruido de su golpe contra la costa. Y es que, esta pasividad se logra después de las tormentas por las que pasé el año anterior.

Toda crisis pasa, y esta no fue la excepción. No seré ilusa en la suerte que tuve esta vez, sino en lo inesperado del destino. Recordé mis viejos fantasmas, pero estos por ahora no me acompañan más. Divisé de forma cercana, la línea que divide lo abstracto de lo real, y estoy para contarlo. Perdí miembros de mi estirpe, con tanta sorpresa, que graciosamente, a veces olvido que ya no están.

Sin embargo, el período que pasó fue el de contrastes con realidades inesperadas. Me quité la venda de los ojos en enésimas ocasiones, deduciendo que, aunque no lo admita del todo, la confianza excesiva puede ser un defecto personal.

Pensando en todo, ahora la tranquilidad apacigua mi alma. El principio de adaptación es totalmente comprendida y mi capacidad no es ajena a estos cambios. No soy de piedra, debo aclarar, han quedado algunas huellas. Ya no seré la misma, claro que no. Pero como siempre suelo decir, la esencia de esta gitana, buena o mala, ángel o demonio, adorada o detestada (debo hacer la observación, me da lo mismo), seguiré latente en este mundillo, así mi ser orgánico desaparezca como la ley de la vida suele escribir.

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Muito Obrigada, sua presença será para sempre comigo, anjinho ..