Eres como mar de ocaso
tranquilo y sosegado
pero a la vez hermoso y misterioso,
mirarte puede ser tan arriesgado
pues mis barreras desaparecen
cuando nuestras miradas se cruzan.
Quiero cantarte todo el tiempo
como jilguero en jardín de primavera,
deseo mostrarte el arcoiris de mi mundo
y las destrezas de mis oscuridades,
sin caretas ni disfraces complacientes
porque de mis pensamientos no sales.
Quisiera decirte mil palabras esta noche
mientras nuestros cuerpos se cruzan,
añoro que los relojes se detengan
para disfrutarte un poco mas
pues cuando nos miramos tuya soy.
Déjame acompañarte en cada paso,
en la felicidad efímera, en la tristeza fastidiosa,
en los enojos y en las sonrisas
porque todo es tan especial
mientras nuestras miradas se cruzan.
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Que bonito es volver a escribir!