miércoles, 26 de mayo de 2010

Rutina mortal

Y la función empieza. Esta destreza la realizo con mucha frecuencia. Debo sonreír naturalmente, las personas que esperan el acto que daré, no deben notar mi nerviosismo. Las notas acompasadas que acompañan mi presentación están sonando. Mi cuerpo se mueve por inercia al ritmo de la melodía.

Recuerdos vienen a mi mente. Raíces, que siempre tendré presente cuando salgo al escenario. Suspiros, que incitan la tranquilidad necesaria para el siguiente paso. Aquel giro con la seda indica el comienzo del riesgo latente. Frescura, es lo que esta vez debo expresar, movimientos ligeros inician la travesía hasta una meta lejana.

Piso la primera parte de la cuerda tensa. Todos aplauden. Mi cuerpo tambalea ligeramente. Esa es la emoción. Una reverencia a ese público equilibristaansioso, y sigo  danzando en esa cuerda mal llamada floja, afrontando mi vida, arriesgando la integridad normativa, pero esa soy yo. Siempre danzante en esa cuerda de mi vida incitante, riesgosa, furtiva y mortal. La música llega a la cumbre deseada. Debo hacer la pirueta asesina. Mis brazos se relajan al compás del violín emanante, mis piernas flexionan, listas y fuertes. Impulso. Siento que vuelo, girando sin parar, esa seda prevista roza mi piel indicándome el fin de la osadía artística.

Resultado positivo, estoy en la parte final de la cuerda. Tengo un día más de vida. Sonrío alegóricamente, respirando tranquila por el éxito obtenido. Reverencia nuevamente a mi público por la atención mostrada. Pero ¿quién puede asegurarme la victoria en la próxima partida? Mi vida cuelga de un péndulo que se romperá próximamente. Sólo me queda seguir con esta rutina, con este espectáculo, con esta existencia que es como una  danza de equilibrista.

sábado, 8 de mayo de 2010

Una rosa espinada para este domingo

Y se repite la misma historia año tras año, desde que tú no estás. A pesar del tiempo transcurrido contrariamente a lo normal, la situación se pone más rígida. Forzada a ir a tu moderno túmulo para fingir reverencia y añoranza. Esta vez no te traigo flores, sólo una rosa espinada, con la que quiero reflejar los sentimientos que han cambiado levemente.

Fuiste el ser que me dio la vida, y este día te pertenece. He venido obligada, como siempre. Pero en esta ocasión tengo un sencillo mensaje para ti. Tu matriarcado me marcó claramente, sin embargo llevas ese título imborrable. Los míos te lloran a pesar de los años, mientras que mis lágrimas se secan cada vez más.

Este odio tan intenso, ha sido un poco reprimido, gracias a tu legado sembrado en mí. Y ahora comprendo algo porque, ironías de la vida, estoy viviendo lo mismo que tú. Quédate tranquila, ya lo pasaste; mientras yo sigo atrapada en esta cuerda floja, que a pesar de todo, no es motivo suficiente para el sufrimiento que de manera voluntaria me diste.

Se me entrecorta la voz de pronunciar tu nombre, muchísimo más mencionar el rótulo que te corresponde. Sólo quiero que sepas que maldigo cada día de la vida en que me parezco a ti, altiva y débil a la vez, por supuesto mucha más impotencia saber que tendré tu mismo final. ¿Me esperarás? No es necesario, ni en esa dimensión te buscaré, más bien prepararé mi defensa llena de ese amor que nunca me diste. Aún así, ten como regalo esta rosa en la que vi similitud a ti, balbuceando un histriónico feliz día.

viernes, 7 de mayo de 2010

Emoción de amor

Mis ojos se llenaban de lágrimas. Pero esta vez no eran de tristeza, sino de un sentimiento muchísimo más agradable. Cada palabra tuya ensanchaba más mi estoico corazón, aparentando simbólicamente el regreso a la vida.

Y sí. Me reanimaste con tan sólo volver. Devolviste la luz a mis ojos, la razón a mi debilidad y el calor al invierno. Ya no me importa lanzarme al vacío de lo incierto si es contigo. Mucho menos me interesa la vida real que llevo fuera, si unos segundos de tu fantasía me acompañan.

Tienes un poder anestesiante, adormecedor y analgésico sobre mí, ansío tener sobredosis de ti para desencadenar la anafilaxia más placentera de mi vida.  ¿Cuánto se alargará este efecto alucinógeno? El tiempo corre pero en nuestra dimensión creada, éste no continúa, se detiene, se estabiliza. Nuestras miradas se deslizan perdidas, nuestras manos se encuentran para apretarse de manera sublime.

Mírame amado mío, y descifra a través de mis ojos lo que siento por ti. Aprisióname en tus brazos, para trasladarme a ese edén del amor puro. No quiero dejarte ir. Permíteme retenerte por mucho tiempo más dentro de esta utopía, aquella nirvana que sólo tú me puedes dar.