sábado, 8 de mayo de 2010

Una rosa espinada para este domingo

Y se repite la misma historia año tras año, desde que tú no estás. A pesar del tiempo transcurrido contrariamente a lo normal, la situación se pone más rígida. Forzada a ir a tu moderno túmulo para fingir reverencia y añoranza. Esta vez no te traigo flores, sólo una rosa espinada, con la que quiero reflejar los sentimientos que han cambiado levemente.

Fuiste el ser que me dio la vida, y este día te pertenece. He venido obligada, como siempre. Pero en esta ocasión tengo un sencillo mensaje para ti. Tu matriarcado me marcó claramente, sin embargo llevas ese título imborrable. Los míos te lloran a pesar de los años, mientras que mis lágrimas se secan cada vez más.

Este odio tan intenso, ha sido un poco reprimido, gracias a tu legado sembrado en mí. Y ahora comprendo algo porque, ironías de la vida, estoy viviendo lo mismo que tú. Quédate tranquila, ya lo pasaste; mientras yo sigo atrapada en esta cuerda floja, que a pesar de todo, no es motivo suficiente para el sufrimiento que de manera voluntaria me diste.

Se me entrecorta la voz de pronunciar tu nombre, muchísimo más mencionar el rótulo que te corresponde. Sólo quiero que sepas que maldigo cada día de la vida en que me parezco a ti, altiva y débil a la vez, por supuesto mucha más impotencia saber que tendré tu mismo final. ¿Me esperarás? No es necesario, ni en esa dimensión te buscaré, más bien prepararé mi defensa llena de ese amor que nunca me diste. Aún así, ten como regalo esta rosa en la que vi similitud a ti, balbuceando un histriónico feliz día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario