viernes, 12 de marzo de 2010

¿Nos conocemos?

Caminaba por la orilla del mar, el día atardecía mostrando su color naranja que tanto me gusta ver. Pensé en mi rutina y lo  que era de mi vida, esas ideas vagas que se nos ocurren al mirar el mar. De repente percibí una mirada tenue pero firme. La quise evadir porque no conocía a aquella persona.

Instantáneamente sentí un suave frío, y una voz me dijo: “¿No me reconoces?” Me quedé quieta. Mi reacción fue tan evidente que aquel marjoven me ofreció una disculpa. “¿Nos conocemos?” Fue lo más sensato que pude decir, realmente extrañada por esta experiencia. De verdad que no lo conocía, no recordaba haber visto su rostro alguna vez en mi vida. También pensé que era una manera demasiado directa para acercarse a una persona desconocida.

Sentados en la arena empezó a decir: “Siento que te conozco, ¿estas segura que no me recuerdas?” Amablemente me preguntó si podía cogerme la mano. Asentí y nuevamente volvió a acotar: “Tocando tu mano, me haces recordarte más; no me temas, a lo mejor nos conocimos en otro tiempo, en otra vida”.

Me incorporé rápidamente. Más impactada que asustada. ¿De que habla esta persona? Con palabras suaves le mencioné que debía retirarme, ya era tarde. La brisa se hacía más fuerte y la oscuridad de la noche cubría el mar poco a poco.

“¿Puedo volverte a ver?” preguntó. Quedé en silencio, dudando sobre la respuesta que debía dar. “Dime si reconoces mi voz” pronunció mientras me miraba firmemente. “Talvez pueda recordar” respondí mientras iba sonriendo para evitar un ambiente hostil. Me despedí educadamente con la posibilidad de volver a verlo.

Camino a casa, pensaba si este encuentro inusual debía ser tomado en serio. Alguien que aseveraba conocerme, cuando yo no percibía lo mismo, es lo más curioso que me aconteció el día de hoy. Ahora la pregunta es: ¿Lo encontraré también mañana? o ¿Fue un espejismo? Pues la respuesta la sabré en el próximo atardecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario