martes, 29 de diciembre de 2009

Día imborrable, libertad más remordimiento



Ese día inesperado llegó. Este me duele más que el oscuro noviembre. Las dos personas que más quiero se derrumban aun cuando emitan fortaleza. No se cuanto tiempo tiene que pasar para poder superarlo. No es un sentimiento personal, aunque me siento libre, la aparente culpa no me deja en paz. El episodio en el cual rechazaste mi presencia antes de dejar este mundo está latente en lo más profundo de mi. No puedo evitar soltar las lágrimas, no de tristeza por tu ausencia, mas bien por el resentimiento y porque no, el remordimiento.



Que desaparezcas íntegramente, es mi ideal. Pero no es posible. Me odio por parecerme a ti, me miro al espejo en los días de confusión y creo verte reflejada en mí y eso me aterra. ¿quién crees que eres para seguir confundiéndome?, ¿es que ya no te basta con aparecerte en mis escasos sueños para seguir atormentándome?


Te puedo deber algo, lo admito. Pero ¿que precio tendré que pagar para que me dejes libre este poco tiempo de vida que me queda? De seguro, estas esperando el día en que me puedas arrastrar al sitial donde te encuentras para terminar lo que iniciaste. No me cabe la menor duda, dejaste el proceso encaminado y pronto verás el resultado de tu plan.

Maldigo la hora en que vi tu semilla impuesta en mí. Talvez te reíste en el más allá de mi supuesta desgracia. Pero créeme, no le tengo miedo a la muerte, sino al sentimiento que dejaré en la persona que más me quiso en este mundo.
Cada día te siento más cerca, señora altiva. ¿ya es hora de que me arrastres? Él sufrirá, así como sufrió contigo, también lo hará cuando me vea partir. A pesar de eso, nunca te odiará.

No te rogaré que no me lleves, porque no eres una divinidad. Sólo le pido a las divinidades que dicen existir, que no me encuentre contigo en el báratro que muy pronto he de pisar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario